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jueves, 31 de marzo de 2016

Cerredo

Altitud: 644 m.
Macizo: Cerredo
Ruta: Castro Urdiales
Tiempo: 3 h. (Ida y vuelta)

Es la cumbre que domina el cielo de la villa de Castro Urdiales (20 m.). Es una cima notable pues se eleva 644 metros sobre el nivel del mar, que apenas dista dos kms. en línea recta, lo que le convierte en la única montaña de toda la costa cantábrica con esas características.

La subida a Cerredo la iniciamos desde el sur, desde el Puerto de La Granja (376 m.). Para acceder al inicio de la ruta tenemos que pasar por la localidad de Sámano hasta la mitad aproximadamente del Puerto de La Granja. Allí, tenemos un desvío a la derecha donde dejaremos los coches y comenzaremos la marcha hasta la cima de Cerredo.

El camino trascurre entre bosque y pinos, con cierta pendiente y ganando altura hasta llegar al collado sur de Cerredo, donde se sitúan las antenas repetidoras y desde se nos permite disfrutar de unas fabulosas vistas del mar y de la Villa de Castro Urdiales.



A partir de este punto, y atravesando el collado llegamos al último tramo de la escarpada cumbre para realizar el último esfuerzo a la cima.


Nada más llegar, nos podemos deleitar con una espectacular panorámica del Mar Cantábrico y de Castro Urdiales. Dada su cercanía con el mar, hace de Cerredo una cumbre especial y llena de encanto.



Otra posibles subidas son desde Cérdigo o desde Castro Urdiales. Desde Cérdigo (63 m.), parte la ascensión más breve y tal vez más interesante pues remonta la empinada vertiente Norte de la montaña dejando a la derecha un espolón rocoso que se desprende de la montaña. Este espolón rocoso se puede alcanzar por una brecha ya en su parte superior y se sigue por el hasta la cima trepando entre las rocas, y desde Castro Urdiales se inicia la marcha junto a la plaza de toros de la localidad, pasando por el camping y el castillo en ruinas.

jueves, 4 de junio de 2015

Los ojos del Diablo y Monte Candina

Altitud: 350 m. y 470 m.
Macizo: Candina
Ruta: Oriñón-Liendo (Km. 161)
Tiempo: 3 h. (Ida y vuelta)
Distancia: 8.000 m.
Apta para niños: (+10)

Desde los Ojos del Diablo y desde lo alto del Monte Candina, podemos atrapar un trocito de mar, de cielo y de tierra. Infinitas tonalidades de azules y verdes, aguas cristalinas, restos de espuma de olas que se superponen sin prisa dejando su huella en la arena anaranjada, dunas con pinceladas verdes, caminos serpenteantes que se suspenden de repente, la costa que se recorta marcando una frontera precisa de rocas entre el azul y el verde, un promontorio que recuerda a una ballena adentrándose en las aguas, y el silencia... ese silencio que solo existe en las fotografías impresas en nuestra memoria y cuando contemplamos los paisajes desde las alturas. 


También conocido como Los ojos de Llanegro, esta preciosa ruta está situada en la costa Cantábrica, entre las localidad de Oriñón y Sonabia.

El punto de partida de la ruta se encuentra en la salida de Oriñón-Liendo en la Autovía del Cantábrico (A8). Hay que seguir un poco por la carretera N-634 y en el kilómetro 161 vemos un antiguo tramo de carretera habilitado como aparcamiento.

Desde este lugar parte un pequeño sendero pedregoso que se adentra entre la vegetación con bastante pendiente. La ruta no tiene pérdida, ya que está totalmente marcada con puntos de pintura sobre las rocas.


Echando la vista atrás sobre el camino andado, se visualiza perfectamente el trazado y los collados que hemos ido superando, aunque a partir de este punto, el terreno se hace totalmente rocoso y hay que extremar la precaución para no sufrir ningún traspiés con las rocas sueltas del camino.



Llegados a un desvío (izquierda y derecha), tomamos el camino de la izquierda para situarnos en el último tramo de la ascensión para llegar a los Ojos del Diablo. El camino de la derecha nos dirige al Monte Candina, que lo ascenderemos a la vuelta. Desde este punto se puede apreciar el buzón en su cima.


Un kilómetro más adelante podemos disfrutar de la maravillosa panorámica de la costa Cantábrica, olvidándonos del esfuerzo hecho y las altas temperaturas. Hemos llegado a los Ojos del Diablo.



Desde aquí, retrocedemos sobre nuestros pasos hasta el desvío anterior para iniciar el último repecho con ayuda de las manos para llegar a la cima del Monte Candina, con unas espectaculares vistas de Sanabia e Islares.


Espectacular ruta y vistas recomendable en días despejados, aunque no muy recomendable para niños pequeños dado el gran número de desniveles que hay por la zona, su peligrosidad y la necesidad de trepar con las manos por algunos tramos de las laderas.